Sexualidad, drogas y alcohol.

¿Alguna vez os habéis preguntado qué es lo que provoca el consumo de alcohol y drogas a la sexualidad?

Al contrario de lo que mucha gente piensa, el consumo de estas sustancias no actúa como motor de arranque, no incrementan el deseo ni la virilidad y tampoco hacen que el orgasmo sea más intenso. Más bien dificultan este proceso y la respuesta que se obtiene es completamente contraria a lo que se busca cuando se consume.

Sí que es cierto que eliminan los límites que nos podemos poner en lo referente al sexo, nos ayuda a sentirnos seguros, a desinhibirnos y facilitan el encuentro sexual, pero también provoca ceder a los impulsos y que se adopten comportamientos arriesgados y descontrolados sin pensar en las consecuencias.

Por otro lado, es importante explicar que el órgano sexual más importante es el cerebro por lo que todo aquello que le afecte o le nuble provocará un gran impacto en la sexualidad, disminuyendo la excitación y la respuesta sexual a la estimulación.

 



En realidad, las consecuencias que tiene el consumo de alcohol y drogas sobre la sexualidad puedes ser desde la pérdida de fuerza de la erección, disminución de la lubricación, atrofia testicular, disminución de la espermatogénesis, menor intensidad del orgasmo, favorecen la anorgasmia y la disfunción eréctil, disminución o pérdida del deseo.

 

También tienen un lado mucho más oscuro, pues juegan un papel muy importante en las agresiones sexuales y violaciones, porque inhiben la conciencia y la capacidad de dar consentimiento.

Por todo esto, si queréis disfrutar al máximo de vuestra sexualidad, de una manera plena, satisfactoria, libre de riesgos y consecuencias indeseadas, os animo que iniciéis el encuentro sexual sin estar bajo los efectos de las drogas y el alcohol.

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