El orgasmo.

El orgasmo, ese pacer deseado por unos y anhelado por otros. Pero ¿Qué es realmente?

El pasado día 8 de agosto se celebró el día Internacional del Orgasmo femenino, por eso me ha parecido interesante hablar de ello en el siguiente post.

El orgasmo es lo que se desencadena después de estar estimulando distintas partes del cuerpo, sobre todo el clítoris y el pene. De esta manera se libera la tensión sexual que se ha ido acumulando durante la fase de excitación y de meseta de la respuesta sexual humana (hablé de ella en post anteriores: Respuesta sexual femenina y Respuesta sexual masculina). Suele durar alrededor de 10 segundos y se caracteriza por contracciones musculares en la zona pélvica y espasmos musculares en distintas partes del cuerpo, provocando sensaciones placenteras primero y de relajación justo después.

No sólo se puede alcanzar el orgasmo con estimulación física a través del coito, masturbación, cunnilingus, sexo anal o felación, sino que también a través de la excitación psicológica se puede conseguir. Un ejemplo claro son los sueños eróticos que pueden desencadenar las poluciones nocturnas.

Durante mucho tiempo se ha hablado de distintos tipos de orgasmo, pero la realidad es que el orgasmo es sólo uno, la respuesta física es la misma independientemente de la parte del cuerpo que elijamos estimular. Toda nuestra piel es sensible y cualquier parte de nuestro cuerpo es susceptible de ser una zona erógena, por lo que su estimulación llevaría al orgasmo. Por esto es importante saber qué nos gusta y qué zona de nuestro cuerpo es más sensible. 

Lo que sí que es cierto, es que según en el estado de ánimo en que nos encontremos, vamos a percibir el orgasmo con más o menos intensidad. No lo vamos a sentir igual si estamos relajados y descansados, que, si estamos estresados, cansados o casi sin ganas.

                                             



A colación de esto, es importante destacar que el cerebro es el órgano sexual más importante, por lo que todo aquello que nos distraiga (problemas, enfados, preocupaciones…) de nuestro objetivo final, hará que la consecución del orgasmo sea más complicado. Asímismo, el cerebro es el motor de la relación sexual, desencadena el deseo haciendo que percibamos algo como atractivo o “apetecible”, sin esto no nos excitaríamos y, por lo tanto no llegaríamos al orgasmo.

Así que ya sabéis, activad vuestro cerebro, erotizad hasta las más pequeñas cosas que os rodean, estimulad hasta el rincón más escondido de vuestra piel y disfrutad de cada pedacito de vuestro cuerpo hasta alcanzar el orgasmo.

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